Fotos de progreso que enseñan el cambio
El motivo más habitual por el que una foto de progreso decepciona no es que no haya cambiado nada. Es que la segunda se hizo un poco más atrás, un poco más alta y con otra luz — y esas tres diferencias pesan más que varias semanas de cambio.


01
La cámara se mueve más que tú
Un paso más cerca, el móvil a la altura del pecho en vez de la cintura, el brazo un poco más estirado. Cada cosa es invisible mientras la haces y cada una pesa más que semanas de diferencia. Por eso una foto de referencia en pantalla gana a intentar acordarse.
02
Primero la luz, luego el ángulo, luego la postura
La sombra se lee como forma. El mismo cuerpo con luz cenital y con luz de ventana parece dos cuerpos distintos, y por eso las fotos del espejo del gimnasio y las de casa nunca casan. Arregla la luz primero.
03
Fotografía con un horario, no según cómo te sientas
Las fotos hechas en los días buenos son una serie sesgada. Un día y una hora fijos te dan la versión aburrida y honesta, que es la que enseña una tendencia en vez de un estado de ánimo.
Semanal suele ser lo correcto
Lo bastante seguido para montar una secuencia que merezca reproducirse, y lo bastante espaciado para no buscar cambios que aún no han ocurrido. Nada de esto es un consejo sobre tu cuerpo: va de fotografiarlo para que las fotos se puedan comparar.